Mientras en la punta más poderosa del continente se anuncian aranceles masivos a la importación, la Argentina profundiza su apertura comercial. La última estación de esta política impulsada por el gobierno de Javier Milei fue la rebaja de aranceles para la importación ropa y calzado.
Los fabricantes locales alertaron sobre los efectos de la amenaza importadora y la sustitución de producción local por importaciones, frente a un mundo ganado por el proteccionismo, y en un contexto de bajos niveles de actividad y apreciación cambiaria. De hecho, frente a esta situación, las pymes asumieron estrategias defensivas como la suspensión y reducción de personal . Según un informe del Observatorio Pyme, la caída del empleo en 2024 se aproxima mucho a lo ocurrido en 2009, cuando golpeó la crisis financiera internacional.
El proceso de desregulación del comercio exterior tiene impactos ambiguos en la producción. Por un lado, favorece el acceso a insumos y tecnología, pero también incentiva la competencia. Según el observatorio, en el cuarto trimestre 2024, el 40 % de las pymes industriales se sentía amenazada por las importaciones y el 23% vio caer su participación en el mercado interno. La caída fue del 56 % entre las que identificaron a la ola importadora como una amenaza). La competencia que más les preocupa viene de China, Brasil y, en forma creciente, Chile. Los sectores que se sienten más afectados: el 67 % de la industria textil, cuero y calzado y el 54 % de las metalmecánicas.
La apertura de las importaciones
La reducción de aranceles para el sector textil comenzó a regir desde el lunes pasado, con la publicación en el Boletín Oficial del decreto 236/2025. Establece que los aranceles de ropa y calzado pasarán del 35 % al 20 %; los de telas del 26 % al 18 %; y los distintos tipos de hilados del 18 % a entre el 12 % y el 16 %, volviendo a los aranceles previos a 2007.
Una de los sectores amenazados es el del calzado. En Santa Fe, donde hay más de 60 empresas fabricantes, el gobierno provincial motorizó asistencia financiera para que los productores y sus proveedores modernicen los procesos productivos y aumenten su capacidad de producción.
El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, y el secretario de Industria de Santa Fe, Guillermo Beccani, presentaron a los integrantes de la Cámara de la Industria del Calzado y Afines de la provincia, la línea de financiamiento, que se concretará a través de la Agencia de Desarrollo y la Región Rosario (Aderr). Cada fabricante podrá tomar hasta $40.000.000 para financiar capital de trabajo, con un período de gracia de 6 meses y un 1 % de tasa mensual. El fondo total es de $1.000 millones y se estima que entre 30 y 50 empresas podrán acceder.
Textiles en apuro
El argumento del gobierno nacional para bajar aranceles a la importación de textiles es reducir el precio de la ropa. La Secretaría de Comercio de la Nación difundió una comparativa con nueve países con PBI per cápita medio-alto (Inglaterra, España, México, Uruguay, Estados Unidos, Francia, Brasil y Chile) que le permite concluir que “Argentina es el país con la indumentaria más cara en la región”. Un relevamiento sobre productos de marcas internacionales que publicó la dependencia del Ministerio de Economía, reveló que una remera cuesta en Argentina 310 % más que en España (sale u$s41 en Argentina y u$s10 en España) y 95 % más que en Brasil (la misma remera se consigue a u$s21). Otro ejemplo, una campera cuesta en el país un 174 % más que en España (en Argentina vale u$s118 y en España u$s43) y 90 % más que en Brasil.
Del otro lado, los industriales buscan defender la producción y el trabajo argentino. Silvana Dal Lago, fundadora y socia gerente en Sonder Argentina, subrayó que es “defensora de la industria” porque “si un país pierde industria pierde marca país”. Y explicó, entre otros puntos, que hay una gran desventaja respecto del costo del salario en Argentina, frente a China. “Los cambios se podrían hacer de una forma más ordenada”, consideró.
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Para la empresaria rosarina es momento de resignar algo de rentabilidad para seguir en el ruedo. “Con más competencia puede que no haya lugar para todos”, indicó. Su firma emplea hoy a 175 trabajadores. A su juicio, la parte positiva de la flexibilización importadora es el acceso a los insumos. “La eliminación del impuesto País fue un cambio enorme”, resaltó.
Dal Lago recordó que en la crisis del 2001 los salvó la caja que generaban los locales propios, ya que la venta mayorista cayó drásticamente. En la crisis de 2018/19 fue la confección de equipos especiales, para grupos de amigos que juegan al fútbol o amigas al voley. “Siempre surge una receta de salvataje, pero el panorama actual es malo”, señaló.
En sentido contrario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una suba masiva de aranceles. Llamó a ese acto “Día de la liberación”.