“Es el golpe final al multilateralismo”, dijo el presidente de la Cámara Argentina de Exportadores de la República Argentina (Cera), Fernando Landa, al referirse a la política de aumento de aranceles anunciada por el Donald Trump en el llamado “Día de la liberación”.
Días antes de concretarse el anuncio, pero con la certeza de la inminencia de un cambio central en la política comercial del país más poderoso del mundo, el representante de los exportadores argentinos analizó el nuevo escenario internacional durante una rueda de prensa virtual, de la que participó este diario.
En ese marco, ubicó el giro de la política estadounidense como una respuesta al enorme crecimiento de China en el escenario internacional. Trump profundiza una estrategia que ya había comenzado en su anterior administración y que, en algunos aspectos, sostuvo la administración Biden. Con matices, el objetivo es contener al gigante asiático, reindustrializar EEUU y recuperar participación en la economía mundial.
China en la OMC
“En 1995, después de décadas de negociaciones, se creó la Organización Mundial de Comercio (OMC), como foro de facilitación del comercio, solución de controversias y supervisión de acuerdos regionales”, recordó. Una piedra angular de ese sistema es, subrayó, “el principio de nación más favorecida, que es una regla contra la discriminación arancelaria”.
El sistema de comercio fue sacudido en 2001 con el ingreso de China a este organismo, iniciando un proceso de 15 años durante muchos países miembros fueron aceptando al gigante asiático como socio pleno. En ese camino, la potencia emergente capturó el 35% del comercio global, rebalanceando el sistema económico a expensas de los países occidentales nucleados en la Ocde.
La respuesta estadounidenses, recordó Landa, comenzó a hacerse sentir en 2019, cuando, “por la influencia china, EEUU se empieza a abstraer de la Organización Mundial de Comercio”. Al mismo tiempo, enancado en la pandemia, empieza a generalizarse en el primer mundo “el uso de subsidios económicos”.
El fin de los 90
El multilateralismo pierde fuerza y “empieza a hablarse nearshoring, friendshoring y reshoring, para asegurar la cadena de suministros en territorios cercanos y amigables”, explicó. Los criterios de seguridad nacional y la carrera tecnológica guían las decisiones de comercio e inversión en esta nueva “guerra fría”, distinta a la de la segunda mitad del siglo XX, en el sentido de que la contrapotencia muestra un avance arrollador en materia de productividad y tecnología.
Este mundo, aclaró Landa, tampoco “se parece en nada al de los 90”, cuando Estados Unidos fomentaba la globalización.
“Trump busca reducir un déficit comercial que crece desde 1975 y que era soportable mientras vendía dólares pero ahora esa hegemonía también está en crisis”, describió.
En esta vuelta al viejo bilateralismo, el presidente de Cera estimó que, dentro de una gran incertidumbre, los parámetros de la relación con los distintos países será “la magnitud del déficit comercial que tenga EEUU, la importancia de la contraparte, la reciprocidad y las políticas cambiarias e impositivas”. China, Europa, Canadá y México están entre los primeros a “disciplinar”. Y cada uno ofrece diferentes reacciones, desde anticiparse a las exigencias, negociar o retaliar.
El caso argentino
El caso del gobierno argentino es particular porque optó por no cuestionar las medidas, ni por motivos ideológicos ni por la afectación a los fabricantes nacionales. En cambio, manifestó su interés en avanzar en un tratado de libre comercio, con el molde de las viejas propuestas de los años 90.
Para el presidente de Cera, sería un error avanzar en esa línea si la contrapartida es “sacrificar el Mercosur”. Es que, con u$s13.613 millones vendidos por los complejos exportadores argentinos, el mercado brasileño es el destino de la mayor parte de los bienes industriales. “No lo podemos perder por la complejidad de las exportaciones que van allí”.
Para los analistas de Cera, la postura más conveniente a adoptar frente a la nueva política estadounidense es la que detectaron en el caso de India: “No adelantarse, esperar y ver”.