Jubilados y adultos mayores volvieron a concentrarse este miércoles en la puerta de la sede central de Pami Rosario para reclamar la restitución inmediata de la cobertura total de los medicamentos, repudiar el recorte de suministros y tratamientos y exigir un aumento de emergencia que ascienda la jubilación mínima a 980 mil pesos, una cifra que dista con los 329.528 pesos que percibirán de haber mínimo en diciembre, aunque la pensión universal para adultos mayores (Puam) se ubica en 277.470 pesos. En plan de lucha continúa.
Bajo la consigna "No hay nada que festejar", en alusión a las fiestas de fin de año que se avecinan, el Plenario de Trabajadores Jubilados se concentraron frente a la sede central de San Lorenzo 962 para llevar a cabo sus reclamos.
Jubilados en apuros por los medicamentos
"No, mi amor. Con la jubilación que tengo es imposible poder comprar la medicación que tomo. No llego ni a los 380 mil pesos de jubilación", aclara, amable y amorosa, Mónica. Fue ama de casa, ahora es jubilada y padece osteoporosis desde hace una década. Por esa razón es que camina con la ayuda de un bastón canadiense, aunque aclara que debería utilizar otro más. Pero revela que como tiene cortado un tendón del manguito rotador, no puede utilizarlo para no sobrecargar más peso.
Y señala que aún no sabe si le van a dar la cobertura total de los cuatro remedios que toma para su patología. "Estoy tomando Fluoxetina, de 20 miligramos; Salbutamol y Seretide que son para el asma; y Femorel, que es calcio con vitamina D", detalla. Y cuestiona que esta nueva disposición impulsada por el gobierno nacional "es un desastre".
"Hice este mismo trámite la semana pasada, pero con esta nueva disposición no sé si hay algún cambio. Por eso vengo a develar la incertidumbre que tengo. Viste que ahora hay que llenar la planilla con los cuatro medicamentos, pero no sé realmente cómo vamos a hacer", se pregunta la señora, quien llegó a esa sede del Pami luego de tomarse la línea 125 desde barrio Triángulo.
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Detrás de Mónica, un hombre de estatura considerable también espera ser atendido. Se llama Carlos, vive actualmente en barrio Ludueña y asegura que a lo largo de su vida activa se ganaba la vida como podía. "Tuve como 50 trabajos. Fui repartidor, colectivero, taxista, vendí medias en la calle...", comenta.
Tiene 77 años y cuenta que desde hace unos cuantos años padece mal de Parkinson aunque aún se las rebusca para tomarse el colectivo desde barrio Ludueña para llegar hasta la sede administrativa de Pami Rosario. El motivo es el mismo: presentar la planilla con los medicamentos solicitados y esperar a que le confirmen si podrá seguir recibiendo los 14 medicamentos que toma.
Entonces comienza a mencionarlos, pero la nómina es demasiado larga y los nombres de las medicinas, más complejos aún. Lo cierto es que apunta que de los cinco medicamentos que intentó retirar de la farmacia para su pareja le dieron sólo dos, mientras espera por sus remedios que toma por el Parkinson.
"El panorama es muy complejo porque este tema se mezcla con la política. Y si bien con el otro gobierno no estabamos del todo bien, por lo menos estabamos mucho mejor que con este (en de Javier Milei)", evaluá.
Una ex funcionaria entre todos los jubilados y jubiladas
Absolutamente desapercibida, una ex funcionaria provincial, que comandó una cartera compleja, se encontraba como una ciudadana más en medio de la fila de jubilados y jubiladas. Al ser consultada por este medio, se mostró amable, pero prefirió dialogar en off.
Eso no la privó de realizar una criteriosa crítica hacia la realidad que atraviesa el país, aunque eso —aseguró— también es algo que nota replicado en Santa Fe.
Entonces dijo que era muy triste y desesperante ver a generaciones de trabajadores y trabajadoras sin empleo, mientras otros que sí lo tienen no pueden llegar a fin de mes. A su vez, lamentó la pérdida de reivindicaciones y derechos que padecen los jubilados.
También aseguró que nunca esperaba que aquellas políticas neoliberales de la década del 90 iban a volver sobre sus pasos, y que aún teme por la seguridad y el estado autoritario de la gestión provincial en consonancia con la cartera que comanda a nivel nacional Patricia Bullrich.
Lo cierto es que estaba allí esperando para ser atendida en recepción en representación de su mamá, quien ostenta 95 años y ya no cuenta con un estado capaz de soportar tanto tiempo de pie.
Mientras se encuentra realizando trabajos en un centro de formación en Buenos Aires, aprovecha para disfrutar y dedicarle tiempo a sus seis nietos, razón que hace que sus ojos comiencen a brillar más que de costumbre.
Jubilados: concentración y reclamos
La realidad que exponen los jubilados y la misma ex funcionaria provincial coincide con lo que manifiesa María Elena Molina, integrante del Plenario de Trabajadores Jubilados de Rosario, que este mismo miércoles realizó una concentración a las 10 en las puertas de la sede ubicada en San Lorenzo al 900.
"Esto, en realidad, (se refiere al formulario de cuatro medicamentos) es una muestra más para decirnos que no nos van a dar más medicamentos, dentro del gran programa de ajuste que lleva adelante el gobierno nacional. La verdad que lo que estamos padeciendo no tiene nombre. En mi caso, cursé en la carrera de Letras (en la Facultad de Humanidades), y sobreviví a los 90', pero lo que estamos viviendo es inaudito", cuestionó apesadumbrada para anticipar que no vislumbra visos de mejoras en el horizonte.
Es por eso que el 9 y 10 de diciembre próximos los jubilados y adultos mayores seguirán manifestando su malestar en las calles. Para tal fin van a juntar firmas en Pami y en las obras sociales provinciales, con motivo de conmemorarse un año de gestión de la presidencia de Javier Milei.