La Feria del Libro 2026 abrió sus puertas este jueves en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa. En una jornada gris y ventosa, los rosarinos se acercaron a recorrer los diversos stands que ofrecen un amplio abanico de lecturas. A las 19 comenzó la inauguración oficial, que contó con las palabras de la historiadora Marcela Ternavasio.
Niños, jóvenes y grandes se acercaron a la Feria en su primer día. Es que cuando el cielo está nublado y el termómetro bajo, pocas cosas se disfrutan más que refugiarse en algún libro. Y en el Fontanarrosa hay de a montones y para todos los gustos.
A pesar de ser el primer día ya se vislumbró lo que serán las jornadas que vendrán: chicos tirados en el piso leyendo, adolescentes investigando estantes entre risas, jóvenes y adultos intercambiando sobre lo leído en el último mes, pidiendo recomendaciones a los libreros, sacando cuentas para elegir qué llevarse.
Además, el Fontanarrosa se vistió para la ocasión y así lucirá hasta el domingo 18 de octubre, el último día que se podrá visitar la Feria. Además de los múltiples stands se montó un bar para disfrutar un café con una buena lectura y hay un espacio para que los más chicos jueguen y lean.
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Una historiadora en la Feria del Libro
La historiadora Marcela Ternavasio fue la encargada de inaugurar la Feria del Libro de Rosario con un discurso en el que reivindicó el oficio de historiar, reflexionó sobre la relación entre el pasado y el presente, y defendió la importancia de producir conocimiento a partir de documentos y evidencias.
"Los historiadores también escribimos libros y textos en diversos formatos. Solo que, a diferencia de los libros y textos producidos por novelistas y poetas, todopoderosos en su creación, la nuestra es una literatura que exige siempre ser legitimada en el marco de la saludable coacción que ejercen los documentos del pasado, las reglas de la investigación científica y el compromiso con la verdad", sostuvo en relación al lugar de una historiadora a cargo del discurso inaugural de la Feria.
En su intervención también puso el foco en la responsabilidad de los historiadores frente a los mitos y las narrativas nacionales que circulan en la sociedad. “Quienes nos dedicamos a investigar la historia argentina solemos ser los aguafiestas que vienen a desmontar algunos mitos y narrativas nacionales que circulan en diferentes esferas de la sociedad y del poder”, sostuvo Ternavasio al describir una de las dimensiones críticas de su profesión.
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“Entre el archivo como soporte y la escritura como resultado, los historiadores activamos diversas operaciones, que van desde la autocensura que sacrifica toneladas de documentos recopilados hasta la toma de distancia de las disputas memoriales y usos políticos del pasado”, señaló.
El discurso también ahondó sobre la historia del libro, la escritura y la imprenta "en una coyuntura en la que el libro y la lectura se ven amenazados por el imperativo desregulatorio de las leyes del mercado y por la beligerancia de batallas culturales que dañan desde sus cimientos el arte de la conversación pública".
Su repaso histórico incluso llegó a recuperar un episodio crucial para el país y Rosario. "Cuando ingresa la primera imprenta móvil a Rosario, a fines de 1851, Domingo Faustino Sarmiento editó la primera hoja impresa en lo que por entonces era una pequeña villa que apenas superaba los tres mil habitantes. Allí dejó estampada la profecía autocumplida: «El Rosario está destinado por su posición topográfica a ser uno de los más poderosos centros comerciales de la República Argentina, y sería una de las más puras glorias que codiciaría, acelerar el día de su engrandecimiento y prosperidad»”, señaló la historiadora.
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Sobre el final reflexionó sobre el presente, sus dificultades y desafíos. "En un mundo que nos resulta incomprensible, no ignorar la historia supone disponer de la reserva de experiencia acumulada para intervenir en el horizonte de expectativas que modela el futuro. El lenguaje es la facultad necesaria para instituir las mínimas condiciones de existencia de una comunidad. Ante las visiones catastrofistas que indican que estamos perdiendo el control sobre el lenguaje, que los bots de la inteligencia artificial hablan y piensan por nosotros, tal vez el primer paso consista en recuperar el “don de la palabra” –como insistía Hannah Arendt– para recomponer la “condición humana” y apostar por una vida en común" y concluyó: "Ante tanto griterío, prepotencia y desmesura nuestro mayor desafío en tanto trabajadores de la cultura es saber administrar la palabra y capitalizar la pausa creativa en pos de construir un porvenir que ponga en valor el idioma de la democracia, el pluralismo, la igualdad y la justicia".
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Javkin: "No habrá nunca una IA que frasee como Saer"
Por su parte, el intendente Pablo Javkin también pronunció algunas palabras inaugurales en la explanada del Fontanarrosa. "Hoy Rosario abre sus puertas para el encuentro de la palabra, la curiosidad, la pasión, la pregunta y las infinitas respuestas. Y no hay mejor lugar para hacerlo que esta casa, que lleva el nombre de uno nuestros grandes: el querido Negro Fontanarrosa".
"En esta ciudad sensible y creadora estamos hechos del arte de narrar, del pulso de la mano que inventa, de la tinta que corre y dibuja, de las palabras que siempre encuentran ritmo y belleza. A todos los que amamos las letras, cada uno desde nuestro lugar, nos toca vivir en estos tiempos donde todo es fugaz", señaló el intendente, y agregó: "Por eso hoy, cuando parece que la humanidad debiera rendirse ante el reino de los algoritmos y las artificialidades, hay que sostener más que nunca estos encuentros de creatividad, arte y pensamiento".
"No habrá nunca una IA que frasee como Saer. Porque no habrá nunca una máquina que invente mundos como los que construyó Gorosdicher. Porque jamás un algoritmo dirá que una noche es unánime o lateral. Porque ante la amenaza de la ignorancia, tenemos el deber civilizatorio de defender la sorpresa y el imperio de la imaginación".
"Esta Feria, que organizamos con orgullo y en la que van a participar 400 autores y autoras, es una invitación a que no nos rindamos, a que elijamos leer con nuestro cerebro, a que los que escriben lo hagan desde sus corazones, a que nadie nos impida nunca sentir la belleza de una poesía, ser atrapados por una historia, contarle un cuento a nuestros chicos y sentir con ellos que somos niños de nuevo", sentenció.
Cuándo se puede visitar la Feria
La Feria podrá visitarse de lunes a miércoles de 13 a 21, jueves y viernes de 13 a 22, y los sábados de 10 a 0. El domingo 11 de octubre permanecerá abierta de 13 a 22, mientras que el domingo 18 podrá recorrerse hasta las 21. El ingreso es gratuito y requiere un QR personal e intransferible, que podrá utilizarse durante todos los días y en los distintos espacios de la Feria. El acceso a cada presentación estará sujeto a capacidad y será por orden de llegada. El QR de ingreso se puede descargar en feriadellibrorosario.gob.ar., donde también puede consultarse la programación completa día por día.
La edición 2026 cuenta con promociones bancarias para la compra de libros. Con una programación que reúne a nombres de la literatura y la cultura, la feria vuelve a convertir al Cultural Fontanarrosa en uno de los principales escenarios de la agenda cultural de la ciudad.