Parece poco importante decirlo, pero Central ganó la final de la Supercopa Internacional sin jugadores fundamentales, sobre todo Jaminton Campaz. Aunque al ver en el regreso a Vicente Pizarro, se entiende porqué fue convocado a su selección y al menos en el partido del domingo ante Independiente Rivadavia, se lo debe ubicar a la misma altura que el colombiano en cuanto a su incidencia en el juego.
El equipo de Jorge Almirón mostró que está muy bien, en un pico alto, ahora sin otros compromisos que el torneo Clausura. Con el camino despejado para pelear en serio por otros objetivos consagratorios. Aún con circunstancias particulares que influyeron para el 5 a 0 final, jugó acaso su mejor partido del año. Seguro del semestre. Nada mejor para un sprint que puede tenerlo de serio candidato en dos frentes.
Había que ganarle a el sorprendente equipo mendocino y lo hizo con gran autoridad. Es cierto, jugó todo el segundo tiempo, donde concretó su diferencia, con un hombre más, pero ya en el primer tiempo mostró credenciales. Llegó al gol por un penal polémico, pero bien concedido, pudieron ser más hasta antes de esa acción, y lo hizo con sincronización colectiva pero también rendimientos individuales altos.
Los zagueros centrales de Central
Dos de ellos hay que ubicarlos en la defensa, en especial sus jóvenes zagueros centrales que fueron creciendo, con personalidad. Ignacio Ovando tiene solo 19 años y plantó bandera en la conferencia de prensa previa a la final con Estudiantes. Después había que bancarlo en la cancha y lo hizo. Y, siempre considerando que el partido en Banfield fue un paréntesis colectivo donde había un equipo que pareció distraído por los festejos previos, de nuevo apareció para abrir el camino ante Independiente Rivadavia.
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Atento, rápido, su pierna apareció antes que el despeje de Studer cuando parecía hasta lejos de la acción. Del penal llegó el gol de Di María que abrió el camino. Y si fue importante el defensor, también lo fue Gastón Avila cuando no dudó en meter la cabeza para impedir que Arce se hiciera de la pelota. El resto lo hizo el optimismo del capitán rival, que vio la roja.
Jugadas clave que permitieron que los más dotados ofensivamente se luzcan. Importantes abajo y arriba. Con Avila inclusive menos propenso a exagerar sus aptitudes técnicas en zonas riesgosas.
Otras consideraciones y Almirón y el cambio
A sus costados, Emanuel Coronel y Agustín Sández hicieron lo que se pide de marcadores laterales: marcar y proyectarse. Y, aunque a muchos no les guste Almirón, con su esquema novedoso del domingo hizo pata ancha ante un rival encumbrado, al punto que lo expuso a que más de uno se pregunte qué hacía tan alto en la tabla.
Almirón sacó a Cantizano y puso tres volantes que marcan y reparten, con Pizarro como destacado, con tres delanteros por delante a la vieja usanza. Y cuando quedó con uno más, aún ganando, el técnico lo hizo más ofensivo aún con el ingreso de Giovanni por Navarro.
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Por eso goleó al rival y hasta Franco Cervi apareció en ese tramo final como importante. Y hasta el bueno de Copetti llegó a la red. Ni hablar el interminable Marco Ruben.
Los puntos aún con dudas
Central muestra recambio, aunque la lesión de Axel Werner le acotó opciones en un puesto sensible como el arco, para el que Almirón ya había bajado el estatus de Jeremías Ledesma. Marcaron los dos 9 pero la historia del semestre dice que ahí hubo un claro déficit y no puede aventurarse que ya se solucionó por un solo partido.
En los dos extremos de la cancha pueden estar las dudas. En el resto Almirón tiene titulares fuertes y opciones importantes. Quedan 4 fechas. Volvió a tener equipo casi completo.
Lidera la Zona B, los resultados por el título de la tabla anual lo beneficiaron e ir por él tiene el doble significado de, ahora sí, pelearlo con el reglamento dicho de antemano. Tiene para ir por más.