Los milagros pueden ocurrir en deportes menos predecibles, como el fútbol. Tal vez en la vieja Fórmula 1, donde los autos se rompían más y podían dejar de a pie a los más encumbrados. Pero no en esta etapa donde la supertecnología los hace casi indestructibles. A menos que lo manejen rookies muy presionados como Jack Doohan, que comete error tras error, que no parece capaz de revertir su suerte en lo que le queda en Japón, allanándole el camino sin querer queriendo al regreso de Franco Colapinto a la Fórmula 1.
Fue estremecedor el golpe que se dio Doohan en el inicio de su segundo intento rápido en la FP2. El ruido de la frenada, el auto descontrolado, el impacto contras las muy buenas protecciones que hoy tienen todos los autódromos.
Un golpe inútil, de alguien que salió como loco a hacer un tiempo que no servía para nada. Un error que pudo costarle carísimo.
Diferencias totales entre Franco Colapinto y Jack Doohan
Se podrá decir que Colapinto también se golpeó feo, sobre todo en Las Vegas. Pero el argentino lo hizo acelerando como le pidió el equipo y bajando todos los tiempos en la Q2 en el último sector para meterse en Q3. Antes, en Brasil, la piña también tuvo contexto que la explicó, por el riesgo innecesario que le hizo correr el equipo Williams. En ambos casos, el argentino tuvo lucidez para señalar que algo andaba mal, que podía pasar lo que pasó.
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Nada de eso pasó con Doohan, que comete equivocaciones y ya destrozó dos autos en las tres carreras del año.
Ahora, en Japón, se abrió demasiado hacia su izquierda en el final de la veloz recta que desemboca en una curva muy rápida de Suzuka, que se toma a más de 300 kph, tocó el límite de la línea blanca que pudo empezar a desequilibrarlo y, lo peor de todo, no apretó el pulsador manual para cerrar el DRS, que normalmente se activa con un toque apenas del pedal de freno o cuando los sensores perciben desaceleración.
Perdió la cola doblando a 331 kph y fue final de su mínima actividad. Mínima porque Alpine así lo decidió antes, cuando le dio el auto de Doohan al rookie Ryo Hirakawa. Era el australiano el que necesitaba correr, probar el dificilísimo trazado de Suzuka, tramposo, veloz, que hace imposible la relajación. Pero el team francés le dio la chance al experimentado Pierre Gasly.
La decisión de Alpine y la presión extra
Fue una señal previa de que los días de Doohan en la F-1 parecen contados. Para colmo, el australiano vio como Hirakawa hacía un digno papel, delante inclusive de un Gasly que suele guardarse en la FP1. Una presión extra, amén de Colapinto.
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Los otros pilotos, el propio equipo, le cargaron a Doohan una mochila que no supo manejar hasta esta, su cuarta carrera de F-1, que empezó en la última cita de 2024 en Abu Dabi. Ahí nunca fue rápido, solo deambuló por la pista y terminó último entre los que vieron la bandera a cuadros.
Entonces no estaba Colapinto en Alpine, pero cuando llegó el argentino la cuesta se le hizo más empinada. Ya en Australia, en su país, destrozó el Alpine luego de seis curvas con piso mojado, cuando instintivamente salió de la huella como para pensar en una superación imposible sobre Lance Stroll y perdió por completo el auto, que golpeó contras las protecciones del callejero. El primer accidente inútil.
Además de los golpes, sanciones
En China también hizo todo mal, pese a algunos aceptables parciales en los libres. Hizo un trompo completo en el primer intento de la clasificación de la carrera y antes, en su primer sprint, chocó tontamente a Gabriel Bortoletto en la última vuelta y recibió la primera sanción.
Ya el domingo no pasó a nadie en carrera y solo mantuvo a raya bastante a Isack Hadjar, pero cuando ya al fin lo superaba lo empujó afuera y recibió la segunda suspensión. Cuatro puntos en la superlicencia. Otras malas señales para Doohan.
Y cuando un amigo suyo, dueño de una empresa estadounidense, anunció que haría un casco especial para la carrera de Miami, el australiano subió a sus cuentas la noticia, pero luego le dio de baja.
El revuelo injustificado que causó en medios argentinos que no hacen los debidos análisis fue apenas una golondrina en pleno verano de este caliente momento de Doohan. Colapinto solo espera su momento. Todo lo demás lo hacen el australiano y Alpine. Se vienen días decisivos.