Gastón Avila está intratable. Si el 9 sigue sin aparecer, el equipo de Jorge Almirón tiene un as en la manga en su zaguero central zurdo. Que como ante Newell’s, como en Tucumán por dos, apareció en Junín para dar vuelta el partido y, en el final, darle a Central la alegría de un triunfo clave para volver a la punta a una fecha del final.
Con los gritos a los 28’ y a los 94’, Avila alcanzó los cinco goles en este Clausura y apenas quedó por debajo de Ángel Di María, que lleva 6. Es el segundo artillero del campeonato y marcó más que Jaminton Campaz, por ejemplo, que hizo 3.
Y ni hablar que Avila le sacó una luz importante a los que deben ser los encargados de convertir. Enzo Copetti volvió a tener chances que no pudo definir y por lo tanto sigue con su único grito, el que hizo en un partido definido frente a Independiente Rivadavia de Mendoza.
En ese 5 a 0 clave ante el entonces puntero de la anual, también volvió a hacer un gol el interminable Marco Ruben, que por supuesto jugó en el torneo mucho menos minutos que Copetti. Claro que Enzo es el preferido por un despliegue inclaudicable que merece el mayor de los elogios, pero en su rol de 9 goleador nunca pudo hacerse fuerte en Central.
Avila sí que supo usar la posición de 9
En cambio Avila le bastó para aprovechar todo. Como en el clásico, cuando la pelota le quedó tras un córner y le rompió el arco a Reinatti. Como en Tucumán, donde en los primeros 6 minutos había gritado dos veces, todo un récord en la historia canalla.
Y ahora estuvo donde había que estar, además quedándose para aprovechar una segunda jugada improbable. Para en la última acción, ya con Central 11 contra 9, maniobrar como un centrodelantero y definir bárbaro.
A los 28’, Copetti no pudo resolver e Insaurralde la tiró contra su porpio arco por arriba del travesaño. Campaz ejecutó desde la izquierda y hubo un rechazo grande, ya que la pelota fue enviada al campo canalla. Ya la jugada parecía haberse desarmado pero Avila confió y tuvo su premio. Campaz la rescató y la cedió justo para la devolución con Pizarro iniciando el nuevo ataque. El chileno habilitó a Cervi y este a Sandez, que mandó el centro sin dudar.
Ahí apareció Copetti en el primer palo y llegó a tocarla hacia atrás, pese al cierre de Insaurralde, donde se había quedado Avila, que le ganó a Suárez y la tocó de zurdo a la red.
Y cuando Sarmiento jugaba con 9 por la correcta roja a Orihuela y la dudosa a Salle, Ovando se la dio a Avila que ya se había quedado de tercer 9. Recibió de espaldas, desairó a Insaurralde y se la cruzó bárbaro al buen arquero Ayala para desatar el delirio canalla. Avila hasta pateó un tiro libre picante. Con toda la fe del mundo, fue el artífice del nuevo triunfo. Otra vez. Es el de los goles importantes.