Un policía de la provincia de Santa Fe quedó preso al ser imputado como miembro de una banda criminal vinculada al narcotráfico y sospechada por varios hechos violentos. Se trata del suboficial Jonatan Garraza, que estuvo prófugo desde diciembre pasado hasta mediados de marzo, cuando se entregó en la sede de la Tropa de Operaciones Especiales. Le atribuyeron connivencia con la organización liderada por Lisandro "Licha" Contreras, una facción que se desprendió de Los Monos en 2023.
Lisandro Contreras fue un nombre desconocido hasta diciembre pasado, cuando se lo comenzó a mencionar como uno de los líderes de la banda Los Menores. Todo surgió luego del crimen de Andrés "Pillín" Bracamonte, el jefe de la barra brava de Rosario Central. Cuando meses antes había sido baleado, Pillín declaró que detrás del atentado había estado esa organización ligada al narcomenudeo en la zona norte de Rosario.
Hasta el momento no hubo avances en la causa por el crimen de Pillín que comprometan a Contreras. Sin embargo, al ser investigado se precipitó su detención en un lujoso country de Buenos Aires, seguida de una audiencia imputativa donde quedó expuesto que gozaba de protección institucional para mantenerse libre y alejado de la violencia generada por su banda en disputa con otros grupos.
En la investigación a Contreras surgió que tenía un vínculo muy estrecho con el policía Garraza. A su vez, quedó expuesto que este suboficial tenía acceso a información delicada, por la cual logró mantenerse prófugo. Es que horas después de la detención de Contreras en Buenos Aires, se llevaron a cabo allanamientos en Rosario para dar con el policía. Pero no estaba en ninguno de los domicilios con los que tenía vínculos. Nadie lo encontró, tuvo que entregarse el pasado 17 de marzo por motivos que todavía se desconocen.
Jonatan Garraza, imputado y preso
Este martes la fiscal Georgina Pairola imputó a Garraza como organizador de la asociación ilícita liderada por Contreras. La jueza Paola Aguirre confirmó la prisión preventiva por el plazo de ley, de acuerdo a lo que había solicitado Fiscalía.
Entre otros roles, el suboficial hacía de informante de fuerzas de seguridad, sobre todo de la Policía de Investigaciones (PDI), para que realicen procedimientos "positivos" a facciones antagónicas. De esa manera también se enteraba cuando podía haber operativos contra miembros de su organización, con lo cual alcanzaba a anticiparse y dar aviso.
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En los celulares secuestrados en la investigación aparecen conversaciones de WhatsApp con mensajes reenviados en los que se informa sobre futuros allanamientos. "Esta evidencia fue interpretada por los investigadores como revelador de una importante connivencia policial con la estructura criminal, debido a que se cotejó estos avisos de allanamientos con información certera de requisas domiciliarias efectivamente practicadas", sostuvo la Fiscalía.
Una banda con protección
Investigadores policiales y judiciales tenían conocimiento del vínculo de Contreras con el crimen organizado, al menos desde mediados de 2023. Sin embargo, no fue aprehendido hasta que su nombre comenzó a trascender públicamente al ser mencionado en la investigación por el homicidio de Pillín Bracamonte. Recién entonces se avanzó con su detención y la de otros miembros de la banda, mientras que otros lograron mantenerse prófugos. Además de Garraza, ya preso, Fiscalía identifica a otros dos miembros de la banda, Ramiro Escalante y Fernando Cappelletti, que continúan evadidos.
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Pairola imputó en diciembre a Contreras como jefe de una asociación ilícita en la cual compartía ese rol con otros hombres que están presos. Se trata de Leandro Vilches, Rodolfo Masini y Pablo Nicolás Camino, un grupo de reclusos de la cárcel federal de Rawson que estuvieron ligados a Los Monos, pero que en 2023 se enfrentaron con otra facción de la banda. Así lograron desprenderse de esa estructura superior y consolidarse como una organización en sí misma, autodenomina "La Mafilia".
Contreras lideró una facción que, además de vincularse con la venta de drogas, también se dedicó al juego y apuestas clandestinas, sociedades fantasmas y maniobras con criptomonedas. Pero al ser imputado no le atribuyeron ningún delito más que el de asociación ilícita.
Otro protegido
La Justicia todavía no consideró oficialmente como miembro de la asociación ilícita a otro prófugo que tiene vínculos con la organización. Se trata de Matías Gazzani, mencionado desde 2023 como otro referente de Los Menores. Entre las evidencias que sugieren que Gazzani tiene su propio peso en la banda hay una conversación que mantuvo por WhatsApp uno de los miembros del grupo ya detenido. Fue en junio de 2023 y le dice a un contacto: "Nosotros somos alta banda. Mati gasani, licha, nico camino, loro, peruano, el gordo vilche, eric masini". También hay registros de un viaje que Contreras y Gazzani compartieron en Pinamar, adonde llegaron junto a otras personas en autos de alta gama.
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Tanto Gazzani como Contreras fueron mencionados en los típicos carteles amenazantes que suelen aparecer tras hechos violentos. Uno de ellos fue a mediados de 2023 luego de una balacera a la subcomisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez, donde los autores del ataque dejaron una nota que mencionaba, entre otros, a Matias Gazzani y a "Licha de Donado que está en Funes". Los pesquisas develaron que se trataba de Lisandro Contreras y que el mismo tenía una persona cercana en la Agencia de Investigación Criminal que se hacía llamar Jonatan Gavia.
También se supo que el 18 de febrero de 2022 Contreras había estado detenido en la comisaría 12ª, momento en el que se presentó un policía preguntando por él. Allí dijo llamarse Jonatan Garraza, dato que quedó registrado y tiempo después sirvió para identificar al agente ahora detenido. En esa ocasión Contreras había sido detenido junto a Jonathan Riquelme, otro narco que estuvo prófugo hasta que fue detenido en diciembre. Para la Fiscalía es llamativo que un día después de esa detención la seccional fue blanco de un atentado a balazos.