El Senado de la Nación rechazó esta noche los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los dos candidatos propuestos por el presidente Javier Milei para completar la Corte Suprema de Justicia, tras más de seis horas de debate.
La oposición logró quórum con lo justo y volteó las nominaciones de los magistrados propuestos por Milei. El gobierno, que fracasó en su intento por desactivar la sesión, reaccionó con dureza poco después de la votación
Foto: Archivo / La Capital.
La Cámara alta le propinó un fuerte revés al gobierno de Javier Milei.
El Senado de la Nación rechazó esta noche los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los dos candidatos propuestos por el presidente Javier Milei para completar la Corte Suprema de Justicia, tras más de seis horas de debate.
Con 43 votos en contra, 27 a favor y una abstención, los senadores rechazaron el pliego de Lijo. Poco después, ocurrió lo propio con García-Mansilla para la Corte Suprema, con 51 sufragios negativos y 20 afirmativos.
El decreto de Milei que designó a Lijo y García-Mansilla como miembros de la Corte Suprema empujó a una votación en el Senado para tomar definiciones que todavía son susceptibles a intervención judicial. Ambos necesitaban dos tercios del recinto, por lo que no fueron ratificados por la Cámara alta.
Las coincidencias entre el peronismo y el PRO, además de aportes de la UCR y de legisladores exlibertarios, permitieron el rechazo de ambos pliegos y podrían dejar vacantes dos lugares en el máximo tribunal.
El radical Pablo Blanco fue el primero en dar quórum, adelantando su rechazo a los dos pliegos junto a su par de bancada, Martín Lousteau. En el PRO avalaron esa posición Alfredo De Angeli, Victoria Huala y Guadalupe Tagliaferri, además del exoficialista Francisco Paoltroni.
Pero el principal número lo aportó Unión por la Patria (UP), con 33 de sus 34 senadores, con excepción de la jujeña Carolina Moisés -integra Convicción Federal-, la única legisladora que en su discurso adelantó su apoyo a Lijo.
En tanto, García-Mansilla tuvo mayores respaldos en el recinto, e incluso con el rechazo del Senado se desconoce su futuro como miembro de la Corte Suprema, dado que los demás jueces ya le tomaron juramento.
En este caso colisionan dos corrientes constitucionalistas: una que argumenta que, como ya fue designado en comisión, solo podría ser desplazado de su lugar a través de un juicio político, y otra que afirma que el rechazo del Senado lo inhabilita como juez automáticamente.
Más allá de la votación final, el rechazo no estuvo asegurado hasta el inicio de la sesión. De hecho, José Mayans, titular del bloque Unión por la Patria, convocó a una reunión durante el feriado del 2 de abril para esclarecer la posición de sus pares.
>>Leer más: El gobierno no retirará los pliegos de Lijo y García-Mansilla y espera una definición del Senado
El oficialismo, en tanto, intentó hasta último momento evitar la aprobación. El martes pasado, el asesor Santiago Caputo había citado en la Casa Rosada al presidente de la bancada radical, Eduardo Vischi, para pedirle un período de gracia de dos semanas para continuar con las negociaciones. Pero no tuvo éxito.
Luego, el titular del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Ezequiel Atauche, intentó otra vía: que el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (comandó la sesión porque Victoria Villarruel se encuentra a cargo del Ejecutivo en virtud del viaje de Milei a Estados Unidos), decretara la suspensión de la cita parlamentaria.
A la hora de los discursos, Lousteau enfatizó: “Esto no es solo en contra de los pliegos sino del mecanismo del decreto de nombrar a los jueces en comisión. Y para que García-Mansilla se vaya a su casa”.
“Nos guste o no, García-Mansilla ya es miembro de la Corte Suprema”, contrastó después Luis Juez (PRO). En el cierre de las exposiciones, el senador oficialista Juan Carlos Pagotto repasó los argumentos que dieron cada uno de sus pares y defendió la constitucionalidad de los decretos del Ejecutivo.
Apenas consumada la votación, la Oficina del Presidente (Opra) emitió un duro comunicado en el que expresó: “Luego de dilatar la votación durante meses, (los senadores) optaron por priorizar la preocupación por sus causas judiciales y las de sus dirigentes, en detrimento del funcionamiento de uno de los tres poderes de la República”.
Sin ensayar una autocrítica, la Casa Rosada consideró que la decisión se tomó por "motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad, lo que evidencia una vez más que la Cámara alta es el refugio de la casta política en el Congreso”.
Por lo pronto, el gobierno libertario mantiene la convicción de que García-Mansilla seguirá como integrante designado en comisión por decreto al menos hasta el 30 de noviembre próximo, lo que asegurará una composición más equilibrada del alto tribunal.
Por Patricia Martino
Por Matías Loja