El mundo laboral está en constante cambio y, puntualmente, la pandemia marcó un antes y un después en los espacios laborales. Fue tal el desajuste de aquellos años que incluso hoy algunas pymes se están intentando acomodar a las actuales variables. El más conocido de estos cambios fue la inclusión de la modalidad homeoffice, tanto en su totalidad como híbrida. Pero no todas las industrias pueden implementarlas y se añaden otros puntos para tener en cuenta en un contexto donde los jóvenes ya no proyectan su vida dentro de una misma empresa.
Un problema clave es la escasez de ciertos perfiles profesionales o técnicos, lo que genera un escenario de alta competitividad entre las empresas que buscan retener esos talentos. En este sentido, un estudio de Randstad, consultora líder en recursos humanos en Argentina, evidenció que las oportunidades de formación son también un motivante en los jóvenes a la hora de quedarse en un trabajo. Tal es la relevancia que tiene que el 44% de los argentinos aseguró que renunciaría a su empleo si no encuentra posibilidades de continuar desarrollando su carrera profesional.
Para comprender mejor este fenómeno, Negocios entrevistó a Germán Ruiz, director de Operaciones de Randstad Argentina y sumó la opinión de dos referentes del sector del retail y el industrial. El primero es Nelson Graells, al frente de la cadena Sport 78 que maneja gran caudal de empleados y el segundo Ramiro Hounau, miembro del comité ejecutivo de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y empresario al frente de la firma Ligra, especializada en la venta de premezclas para la construcción.
Escasez de talento
Para Ruiz está muy claro el cambio en la concepción del trabajo para las nuevas generaciones. Mientras que en otras épocas eran las empresas las que decidían a quiénes contratar, hoy son los profesionales los que deciden a dónde trabajar. Los empleadores tienen que adecuarse a esta nueva realidad y entonces aparecen los distintos beneficios y ofertas para atraerlos. Además de home office o esquemas híbridos, se pueden incluir en los paquetes de contratación un día libre al mes, flexibilidad en los horarios, descuentos en gimnasios o vouchers en aplicaciones como Pedidos Ya. Todo esto, en pos de generar una propuesta laboral dinámica y más adecuada a los tiempos que corren.
“Estamos ante una escasez de talento importante y eso produjo un empoderamiento de la fuerza laboral disponible. Hacen falta desde personas que manejan una determinada máquina industrial, hasta un software de avanzada. Escuchamos hablar de desocupación todo el tiempo, pero cuando vas a las cámaras empresarias te hablan de que no consiguen tornero u operadores. Eso es el descalce del cual hablamos entre la oferta y la demanda, son años en los que hemos ido perdiendo oficios y profesiones técnicas. Y después está el costado del boom tecnológico y los puestos IT, donde, en un mundo globalizado, muchos eligen trabajar para el exterior”, consideró Ruiz. Aunque cierto es que, con el dólar planchado, para algunos ya no es tan rentable trabajar para afuera.
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Germán Ruiz asegura que el cambio de paradigma es muy grande, hoy los empleados eligen donde quieren estar.
Foto: gentileza Randstad.
En el sector industrial, salvo en los puestos administrativos, se necesita mano de obra presencial y full time. A esas personas se las busca tentar con beneficios extras como comedores con almuerzo incluido y buenos espacios de descanso. Un caso es el de la empresa Crucijuegos que tiene un sector al aire libre donde los operarios de la planta pueden relajarse o distenderse jugando, por ejemplo, al metegol. Hounau destacó que estás áreas están presentes cada vez en más industrias incluso en las pymes donde también se empiezan a ver salones de esparcimientos.
“La industria paga muy buenos salarios, un 30% o 40% por encima de otros sectores en mandos medios o en personal formado y eso ya es un plus. Otro punto a favor es que gran parte son familiares, entonces el trato entre los empleados y los jefes es directo, lo cual me parece una ventaja, aunque en general pierden ante firmas de mayor escala cuando se trata de retener personal. El más complejo creo que es el sector metalúrgico, siempre están en permanente búsqueda de colaboradores formados en soldadura y matricería”, indicó Hounau.
Las habilidades blandas son innatas
En su recorrido por las distintas fábricas, el referente de Fisfe pudo notar que el problema en conseguir mano de obra no se da solo en lo técnico, sino también en emplear a trabajadores con habilidades blandas. Estas se refieren a capacidades como el liderazgo, la proactividad, la comunicación y el saber trabajar en equipo. “Muchas veces, no manejar esos aspectos opaca las habilidades técnicas. Se necesita ese recurso permanentemente, porque lo técnico lo podés formar, pero lo blando es nato, viene con la persona”, sostuvo Hounau.
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“La industria paga muy buenos salarios”, advierte Ramiro Hounau.
En esta misma línea, el directivo de Randstad sostuvo que reforzar las capacidades blandas es algo que los trabajadores buscan. La posibilidad de desempeñarse en ambientes laborales donde logran poner en práctica idiomas, la creatividad y otros aspectos positivos y propios son importantes. También advirtió sobre la pérdida de oficios, una tendencia que viene creciendo desde hace tiempo y que se profundizaría en los próximos años. En este sentido, Ruiz consideró que van a seguir habiendo profesionales egresados de carreras de grado, aunque empiezan a ganar terreno los cursos más cortos en sectores en auge como Ciencia de Datos o Inteligencia Artificial.
“Hay que trabajar sobre la fidelización de ese talento para lograr que se quede en la empresa. El salario no es el único factor de cambio o de decisión para mantenerse en un puesto, lo fundamental es un lugar que permita un equilibrio entre la vida personal y laboral, la adaptabilidad a la flexibilidad y el desempeño por objetivos, más que a la permanencia en la oficina, esto es clave en el escenario actual, siempre y cuando sea posible”, expresó el especialista en RRHH.
Capacitación constante
Frente a la falta de personal capacitado para realizar ciertas tareas, algunas empresas tomaron la iniciativa de hacer ellos mismo la formación. Casos como el de la firma de calzado industrial, Maincal, radicada en el Parque Industrial de Pérez, destacan por haber creado “La maquinita del talento”, un sector de enseñanza dentro de uno de sus predios, donde un gran porcentaje de quienes completan el cursado pasan luego a ser planta permanente. Otro caso es el de Grupo Crucianelli, en Armstrong, con su Fundación Nazareno Crucianelli, haciendo foco en formaciones dentro de la agroindustria.
Esta actitud proactiva es muy valorada en términos de RRHH y fortalece el vínculo con los trabajadores. Así lo analizó el dueño de la cadena deportiva Sport 78, Nelson Graells, que desde el sector comercial también enfrenta dificultades para conseguir personal capacitado para sus tiendas. “Es según el puesto que se busca y la edad, pero nosotros solemos tomar a gente que quizás se presenta para su primer empleo. Lo que se necesita es que tengan ganas de aprender y les vamos enseñando. Hay que tener en cuenta que las generaciones son muy distintas y el área de recursos humanos tiene que alinearse dependiendo la edad de la persona”, expresó.
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Nelson Graells da su mirada respecto a los recursos humanos en el comercio.
Foto: Virginia De Benedetto / La Capital.
Otro plus que Ruiz marcó como valioso en las empresas, es la oportunidad de que los profesionales, sobre todo quienes ocupan cargos altos, puedan continuar su instrucción, incluso permitiéndoles ausentarse de sus puestos de trabajo para viajar al exterior a realizar especializaciones. “Hay multinacionales que ya generan sus formaciones en liderazgo, con cursado virtual y un encuentro presencial en el país donde está la casa matriz, pero además se ven cada vez más pymes valorando los MBA en mandos medios o gerenciales y afrontando parte de los costos o la totalidad de su valor”, sostuvo el directivo de Randstad.