“El miércoles 15 de noviembre del 2006, alrededor de las 16:30 horas, el cielo se oscureció en Rosario al punto que el alumbrado público se encendió como si fuera plena noche. Una tormenta de granizo gigante y vientos huracanados azotó la ciudad. Fueron suficientes diez minutos para dejarla devastada”.
Para quienes hayan estado en Rosario ese día, el relato que introduce el libro “El día de la gran pedrada” trae inmediatamente las imágenes, las evocaciones. Esa es la cualidad implacable de los eventos extraordinarios: todo el mundo recuerda qué estaba haciendo cuando ocurrieron.
A partir de esa certeza, desde Editorial Omachi, un sello artesanal e independiente de Rosario, decidieron construir una crónica colectiva que reconstruyera aquel evento, veinte años después. En enero de 2026, abrieron una convocatoria abierta para recibir testimonios escritos y orales de aquel día. Recibieron más de 260, y con ellos construyeron un mapa virtual, que ubica las vivencias del suceso en toda la extensión de la ciudad (e incluso más allá).
Ernesto Inouye, creador de la editorial y gestor del proyecto, seleccionó 56 de esos relatos para integrar el libro, que también tiene su mapa de Rosario con las geolocalizaciones de los testimonios. Quienes narran no son (salvo algunas excepciones) escritores de oficio, sino estudiantes, amas de casa, taxistas, docentes, profesionales de varios rubros. Con distintas edades y desde distintos puntos del territorio, cuentan su experiencia del granizo.
“El lector va a encontrar una infinidad de imágenes e historias de vida que tienen en común el escenario apocalíptico de la pedrada: una cupé Fuego convertida en pileta, un corte de pelo inconcluso, una embarazada corriendo, un aniversario de casados, un auto que se protege por sí solo, un coleccionista de palomas heridas, una esquirla en un ojo, un suceso premonitorio, y muchas historias más”, adelantan desde Omachi.
El libro se presentará el 11 de octubre, a las 16, en la Feria Internacional del Libro de Rosario. El editor estará acompañado por Kevin Dolce, divulgador de historia rosarina a través del proyecto Rosario por Conocer, y por los protagonistas de algunos de los testimonios. Por el momento, puede adquirirse en el stand de la Editorial Municipal de Rosario (también en la Feria) y en la web de Omachi.
Relato colectivo
“Siempre me había llamado la atención ese evento y me parecía que era podía ser un buen disparador para historias diversas y narrativas sobre todo de no escritores. Creo que un poco el proyecto se sustenta justamente en la diversidad de voces y lo abarcativo que es del territorio”, compartió Ernesto en diálogo con La Capital.
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“Intenté que la selección sea lo más representativa posible en la cuestión etaria, desde niños a gente mayor, y también de distintos barrios de la ciudad, desde el centro a la periferia. Es una forma también de ilustrar, de mostrar la ciudad en este caso en una condición extraña. Es un modo de hablar del territorio”, apuntó Inouye, que es docente de música de profesión, y editor independiente en sus ratos libres.
Efectivamente, el libro, sin ingenuidad pero con mucha naturaleza, da cuenta de la multiplicidad de vivencias que conviven en la ciudad. Hubo quienes protegieron intrépidamente sus vehículos, mientras otros tuvieron que volcarse a asistir parturientas y recién nacidos. Algunos, ante la noche en pleno día y el inminente “tsunami urbano”, se encomendaron a sus muertos, sus ancestros, sus santos o sus dioses. Otros recibieron ayuda de completos desconocidos, en esa solidaridad precisa que nace en la urgencia. Otros estaban en situaciones insólitas cuando se desataron “los tiros”, “la destrucción de Gomorra”, como el librero Marco Buchín, que se encontraba en el Hospital Español en medio de un estudio del colon.
“Para armar la secuencia de testimonios, intenté que estén hilvanados de algún modo, que se genere una curva narrativa. Algunas conexiones son más evidentes, otras no tanto, pero hay elementos que van como concatenando los relatos”, detalló Ernesto. Efectivamente, la edición logra darle continuidad a textos que difieren en tonos y estilos, que van del drama propio del asunto, a la extrañeza cómica también propia del asunto. En la crónica colectiva, aparece un poco de todo lo que construyó el evento: el miedo, la desesperación, la incredulidad, el alivio, el lamento, la risa.
La tapa y la contratapa del libro ilustran dos símbolos de la gran pedrada: los cuerpos y las frazadas cubriendo autos, y el tamaño del granizo (que recibe innumerables comparativas en los textos).El auto se repite en las historias como un centro de gravedad: como aquello que urge proteger, como víctima máxima de la catástrofe, como portador de las “cicatrices heroicas” de haber resguardado a sus dueños ante el impacto del hielo gigante.
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“Algo que intuía, a partir de hablar con la gente antes de hacer el proyecto o de mis propios recuerdos, y que me sorprendió de este proceso es cómo esos momentos dejan imágenes muy contundentes y claras en la memoria. Entonces, resultan textos bastante atractivos justamente por la naturaleza del fenómeno, y por cómo cada persona tenía un recuerdo muy narrativo del evento”, destacó Inouye.
Al valor del contenido, se suma el valor del soporte. Lo artesanal de la edición no es una forma de decir. Desde 2020, Ernesto lleva adelante el sello de manera autogestiva, poniendo los dedos la tinta. La tapa de “La gran pedrada”, décimo título publicado por Omachi, es “un estampado hecho en grabado, a partir de una matriz hecha a mano”. Esta vez, anticipando el “interés general” que pueda suscitar el libro, derivó el cosido de los interiores, que en otros casos realiza él mismo.
El relato colectivo no está cerrado: la web de la editorial sigue recibiendo testimonios, tanto escritos como en forma de audios de Whatsapp, para quienes prefieran la oralidad. “La idea es que el proyecto siga abierto y seguir recopilando relatos, y cuando se haga una segunda edición a lo mejor revisar la selección actual y sumar otros testimonios”, cierra Ernesto.