Un investigador se sumerge en la historia nacional para reconstruir el crimen narrado en “El Matadero” de Esteban Echeverría, una de las obras fundantes de la narrativa argentina moderna. Esta es la premisa de “Al Matadero”, donde Manuel Baella y Miguel Franchi proponen una “versión libre” de este clásico para interpelar al presente con un texto escrito en 1838 y publicado en 1871. Se puede ver todos los sábados de marzo, a las 21, en el Teatro del Rayo (Salta 2991).
Con el protagónico de Baella (que interpreta un total de seis personajes), dirección de Franchi, y dramaturgia de ambos, la obra aborda cuestiones como la violencia política, “las fronteras materiales y simbólicas que dividen a la sociedad”, y los puentes entre el pasado y el presente, a partir de un lenguaje accesible y profundo.
La acción de “Al matadero” comienza cuando un investigador de la actualidad se hace presente en el matadero para tomar declaraciones y esclarecer los hechos criminales que se narran en lo que es considerado el primer cuento argentino. Echeverría eligió este escenario hostil y crudo para hablar de lo que él consideraba la barbarie del régimen de Juan Manuel de Rosas. Y Baella y Franchi apostaron a este texto fundante de la literatura nacional para retomar el carácter fundante de las grietas políticas en el país.
“Nos parecía importante encontrar un personaje que pueda adoptar como una tercera posición, porque en el texto por supuesto que está muy marcada la cuestión de unitarios y federales y queríamos poder entrar desde un lugar que no fuera ninguno de esos dos. Entonces apareció el investigador que analiza los hechos de aquel momento y jugamos con esta cuestión de pasado y presente”, contó Manuel en diálogo con La Capital.
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Un clásico con plena vigencia
El diálogo temporal resulta orgánico por la vigencia de algunos de los elementos centrales de la obra, como la polarización de las posiciones políticas, o la construcción del adversario como enemigo acérrimo. “Cuando empezamos a ensayar, era un país distinto en el sentido de que gobernaba otro signo político. Con el tiempo, la obra empezó a cobrar una actualidad tremenda porque la grieta de la que se habla tanto hace algunos años, ya aparece en un texto de 1838. Este país nació de una grieta, con una grieta, entre unitarios y federales. Y eso después se trasladó a otra dualidades, peronistas y radicales, peronistas y antiperonistas”, apuntó Baella.
“Aprovechamos para meter ahí otras cosas que nos interesaba incorporar y que no tienen que ver con ‘El Matadero’ pero sí con la historia de este país, y que en definitiva se termina construyendo a raíz de mucha violencia”, agregó el actor. En este sentido, Manuel incorporó en la obra cuestiones específicas sobre la forma en que se manifestaba esa hostilidad entre las claras facciones del cuento de Echeverría.